
De las varias docenas de interpretaciones de la película 2001: Una odisea del espacio que he leído o imaginado, ninguna me convenció completamente (hasta ayer). Incluso el libro de Clarke (escrito casi simultáneamente con el guión original, según tengo entendido), aunque muy bueno, no es demasiado satisfactorio cuando se comparan sus casi exhaustivas descripciones y explicaciones con el simbolismo casi hermético de la película. Sin duda Kubrick tenía en mente cosas que no comunicó a Clarke cuando hicieron el guión.
¿Y qué pasó ayer? Leí este ensayo de Rob Ager acerca de la película.
El ensayo se compone de 14 capítulos, donde explora muchas ideas y simbologías distintas, con variados grados de plausibilidad.
Algunas comparaciones que hace Ager son un poco traída de los pelos, pero hay una que me sedujo totalmente: la identificación del monolito con… ¡la propia pantalla del cine! De hecho, tienen una proporción muy similar.
Según esta interpretación, el viaje sicodélico que hace el astronauta David Bowman a través de la “puerta estelar” no es otra cosa que la revelación de que él mismo es un personaje de la trama.
La idea se sostiene además por otros efectos visuales y sonoros repartidos por toda la película. Por ejemplo: algunos pares de escenas donde Bowman es respectivamente espectador y protagonista; el sonido de acople realimentado que produce el monolito; algunas imágenes espiraladas del viaje a través de la puerta estelar, que al parecer son una realimentación recursiva de la imagen sobre la cámara…
Asimismo, otros elementos de la trama se corresponderían con elementos del cine: la rueda que habitan los astronautas en la nave simboliza una bobina de celuloide, la nave misma simboliza el esquema de un ojo humano (elemento primordial en la tecnología de imágenes, por cierto), etc.
Esta identificación de elementos internos y externos a la trama, dice Ager, fue elegida por Kubrick como mecanismo que indujera a los espectadores a hacer el “salto” correspondiente, y empezar a verse como protagonistas además de simples consumidores de la realidad.
La presencia vertical casi permanente del monolito simboliza la necesidad de un cambio de paradigma (en este caso, un giro de noventa grados) necesario para la “iluminación”.
En fin, lean el ensayo y podrán juzgar mejor esta idea y otras más ambiciosas que propone Ager, algunas basadas en la visión conspirativa que tenía Kubrick sobre ciertos temas.
Me parece que vale la pena volver a ver la película con la percepción renovada.
Escrito por Marcos
Escrito por Marcos 
Escrito por Marcos