La muerte no es tan mala, si sucede en forma incremental. Lo mismo que la inmortalidad.
Esto lo dice un personaje de la novela Diáspora (de Greg Egan) que es una forma de vida basada en software. Se refiere a su forma de auto-modificarse cada tanto para evitar el hastío. Él se considera su propio tátara tátara nieto, habiéndose modificado varias veces hasta casi perder su personalidad original.
Yo no creo que haga falta semejante auto-modificación para no aburrirse; de hecho encuentro poco justificada la opinión de mucha gente que dice que la inmortalidad sería aburrida o terrible… Yo aprovecharía de muchas maneras semejante condición.
¿Qué harían ustedes, si fueran inmortales, para evitar aburrirse?
Noviembre 10, 2009 a las 1:23 pm |
Creo que además de muy poética, la representación de seres inmortales hecha por Borges (adivinen en qué cuento) a través de los Trogloditas es muy acertada.
Me parece que, ciertamente, todos disfrutaríamos en un primer momento de la condición de eternos. Es cierto que a nosotros, simples mortales, la noción de “eterno” se nos ajusta un poco a nuestro tiempo de vida. Pensamos “cuántos libros leería, cuánto viajaría, cuánto estudiaría, y cuántas cosas inventaría. Plantaría mil árboles, los vería crecer y los vería morir.” Pero aún así, todo ese tiempo es una fracción, un momento, en la eternidad que significa la inmortalidad.
No me extrañaría que el ser inmortal perdiera el interés por el logro.
Creo que lo que no estoy pudiendo expresar mejor es: creo que la noción de finitud* que entrega a la vida la muerte es la que impulsa todo acto humano y la que crea en lo más profundo a la voluntad.
*no sé si existe esta palabra
Muy buen blog, lo sigo hace tiempo.. saludos!
Noviembre 10, 2009 a las 2:05 pm |
Interesante perspectiva.
Sin embargo, no creo que la finitud impulse de por sí a hacer cosas. Hay innumerables cosas que uno hace o se propone hacer sin pensar si las va a terminar o no; el hecho de hacerlas es la propia recompensa.
Y tener tiempo ilimitado sería un aliciente para intentar cosas que requieran mucho tiempo, intentar variantes, mejorar los resultados anteriores, etc…
Noviembre 12, 2009 a las 12:46 pm |
En otra novela (Ciudad Permutación) el propio Egan habla de un universo virtual donde algunos humanos vuelcan su conciencia. Se trata de programas ejecutándose eternamente en un autómata celular virtual (resulta complicado de explicar en 2 lineas).
Lo interesante es que el autómata celular crece continuamente de manera que cada vez hay más espacio y más capacidad de cálculo. Precisamente ese hecho permite que los programas, que son deterministas, no se repitan eternamente y le da cierto interés a su “vida”.
Otra manera que tienen de entretenerse dichos “post-humanos” es crear una simulación de un universo simplificado. La simulación comienza a ejecutarse muy lentamente pero poco a poco, gracias al incremento de la capacidad de cálculo del autómata celular, la vida allí evoluciona y da lugar al primer encuentro con una “civilización extraterrestre”. Ese encuentro, ese descubrimiento, también da sentido a la vida de muchos habitantes de Ciudad Permutación.
De las reflexiones de Egan en Ciudad Permutación podemos deducir que siempre habrá algo que hacer si no entramos en un ciclo de repeticiones. Por lo tanto, para responder a tu pregunta hay que preguntarse primero cosas como si el universo es infinito o si las leyes de la física son deterministas.
Noviembre 14, 2009 a las 8:53 pm |
Para garantizar diversión eterna, yo como inmortal procuraría perpetuar mi amistad con Marcos. Con eso sobra. (desde luego, seguramente habría más. Así que coincido: no hay que temerle a la inmortalidad).
Noviembre 17, 2009 a las 8:59 pm |
No me convence el concepto de la inmortalidad. Se correria el peligro de entrar en un bucle infinito de holgazaneria dejando todo para despues.
Nunca escucharon la frase motivante: “Si esto no lo hacemos ahora, cuando lo vamos a hacer?”. Es como dice mada, la finitud de nuestra existencia nos impulsa en nuestros actos.
Noviembre 17, 2009 a las 9:37 pm |
Bueno, los que caigan en ese bucle sabrán qué hacer…