A menudo nos enfrentamos en la vida con dos opciones tan tentadoras que no sabemos cuál elegir, y lamentablemente incompatibles entre sí. Casi siempre encontramos más datos sobre alguna de ellas (o ambas) que nos ayudan en la decisión, o bien nuestros amigos o conocidos nos brindan algún consejo al respecto; pero cuando estamos solos y necesitamos más datos, este método es bastante útil:
- Se asigna una de las dos opciones a cada cara de una moneda.
- Se arroja la moneda y se observa qué opción es la “elegida”.
- Si sentimos tranquilidad o alivio por la decisión tomada por la moneda, entonces ésa era la opción que secretamente deseábamos. Si, en cambio, nos sentimos intranquilos o tenemos la tentación de arrojar nuevamente la moneda, entonces la opción deseada era la otra.
En este momento tendremos un nuevo dato, a saber, la decisión que inconscientemente deseábamos tomar. Que la tomemos o no es otra cuestión; pero al menos tendremos más información.
El método funciona mejor si uno se plantea, al arrojar la moneda, obedecer ciegamente lo que ésta nos diga. Por supuesto, luego del paso 3 anularemos esta obligación por considerarla tiránica, o la mantendremos por una cuestión de honor, según nos convenga.
Descubrí este método hace algunos años, usando una moneda para decidir algo más o menos trivial que luego resultó no ser tan trivial.
No deja de maravillarme el hecho de que funcione; y sobre todo, de que bastante gente que conozco lo usa también. La mente humana es definitivamente enrevesada.
Noviembre 20, 2008 a las 3:08 pm |
Yo también he usado ese truco alguna vez, pero para cosas poco importantes como “elegir el nombre para una mascota” o “regalar una cosa u otra”, por ejemplo.
Para cosas más importantes o personales no pienso que sirva ya que creo que se tiende a preferir inconscientemente la opción más cómoda para uno mismo.
Noviembre 22, 2008 a las 3:19 pm |
No estoy del todo de acuerdo. Si bien el método es útil en general habrá alguna vez en la que suceda lo siguiente:
No sabemos si escoger A o B y lanzamos la moneda. Sale A y entonces (y no antes) reflexionamos seriamente sobre lo que pasará si escogemos A encontrando todos los posibles “contras” de dicha elección. Entonces damos por hecho que inconscientemente preferimos B cuando lo que ha pasado es que no nos hemos planteado seriamente ambas opciones sino tan sólo una.
Sé que no me he explicado demasiado bien, pero espero que se entienda el concepto “ponerse en el papel” vs “no ponerse en el papel” que quiero señalar.
Noviembre 26, 2008 a las 6:57 pm |
El verdadero dilema que se me plantea, es que cabe la infima posibilidad de que la moneda ciga de canto, ante tal situación se presenta el dilema de hacer prevalecer la opción que un cree más correcta inclinando mentalmente la moneda hacia un cara, o por el contrario acatar la decision de la moneda que en este cso es dejarte con la duda.
Diciembre 1, 2008 a las 3:38 am |
Me parece muy util. Lo voy a usar.