Me compré un oso. Fué muy precoz y espabilado. Aprendió muy rápido el castellano. Se creía persona. Tuve que hacerle entender el error. Le decía continuamente:
sos oso sos oso sos oso…
Mi amigo el Mulá Nasrudim me presentó a su amigo Rómulo, el Derviche tarotista. En ese mismo momento Rómulo me preguntó: ¿A rotar o tarot?
No me decidía; insistió:
a rotar o tarot, a rotar o tarot, a rotar o tarot…
(Colaboraciones de Pablo Coll)
Marzo 9, 2009 a las 10:09 pm |
son lo maximo